LA EDAD MEDIA, "UN INVENTO" HISTORIOGRÁFICO CAPÍTULO I

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LA EDAD MEDIA, "UN INVENTO" HISTORIOGRÁFICO CAPÍTULO I

Mensaje  Admin el Mar Jul 29, 2008 10:26 am

Es un honor para este foro presentar al insigne medievalista guatemalteco Don Marco Vinicio Mejía Dávila.
Un bastión y baluarte de la cultura que honra a la querida nación hija de Guatemala y a toda Iberoamérica. Su fama internacional ha traspasado fronteras y desde la Madre Patria enviamos un abrazo muy fuerte a la bella Guatemala agradeciendo haya dado a la cultura hispana un hijo tan ilustre.


LA EDAD MEDIA, "UN INVENTO" HISTORIOGRÁFICO CAPÍTULO I

AUTOR MARCO VINICIO MEJÍA DÁVILA



La universidad es una institución europea, condición que enfatiza Walter Rüegg: “en realidad, es la institución europea par excellence.” Esta caracterización se basa en que se trata de una creación de la Europa medieval, esto es, la Europa de la Cristiandad papal. Es la “única institución europea que ha conservado sus pautas fundamentales y sus funciones y papel social básicos en el curso de la historia; en realidad se ha reforzado y extendido en estos aspectos.”
La sociedad medieval europea reconocía tres poderes: el político (regnum), religioso (sacerdotium) y académico (studium). El primero ha experimentado cambios profundos. El segundo conservó su estructura en la Iglesia Católica Romana. Pero, ninguna otra “invención” europea se ha propagado por el planeta de la manera en lo que lo logró la universidad. Los grados que otorga de bachiller, licenciado, maestro y doctor han sido adoptados por las sociedades más diversas del mundo.
Uno de los períodos de la historia de las universidades que ha sido estudiado de manera más intensiva es la Edad Media. Esta es una época histórica muy amplia que abarca más de un milenio. No hay pleno acuerdo sobre las fechas que marcaron el comienzo y el final de esta etapa. Por cuestión de convención, su inicio se sitúa con la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476, cuando el último de los emperadores “de sangre romana”, Rómulo Augusto, fue “depuesto por Odoacro, el bárbaro godo.” Habría terminado con el descubrimiento de América, en 1492. Estas fechas tienen la suficiente relevancia histórica para acotar conceptualmente la Edad Media, pero, son simples referencias, pues la historia que es multidimensional (política, sociedad, cultura, espiritualidad, etcétera), no puede acotarse de forma tajante mediante hechos concretos, por muy importantes que sean.
También hay diversas opiniones sobre los límites cronológicos de la filosofía medieval, al igual que sobre su periodización. Cuando Justiniano clausuró definitivamente la escuela de Atenas, en el año 529, habría finalizado el pensamiento antiguo. Como finalización de la Edad Media, en filosofía, se ha propuesto el año 1464, año en que se supone murió Nicolás de Cusa. Para los fines de esta tesis, interesa establecer los alcances del pensamiento medieval. Al respecto, Eudaldo Forment advierte: “La historia filosófica de novecientos años de la cultura occidental, que se designan con la expresión de ‘Edad Media’, no es algo que sólo está situado entre un ‘antes’ y un ‘después’, sino la historia de un alma y unos ideales, que trascienden el tiempo. Sin prejuicios ‘modernos’ y sin deformaciones ‘románticas’ o literarias, pueden descubrirse los logros medievales, que permanecen idénticos, al cabo de unos seiscientos años, porque la verdad es inmortal.”
Desde el siglo V hasta el X, la cultura occidental transcurrió por un período de transición entre el mundo antiguo y la cristiandad medieval. Al derrumbarse el Imperio Romano, finalizó la estructura política romana y también se hundió la cultura clásica. En ese período se distinguen dos etapas. La primera llega hasta Carlomagno (768 – 814) y se define por la conservación y transmisión de la herencia clásica y de los Padres de la Iglesia. Los conocimientos que se poseían y que podían perderse fueron recopilados en obras enciclopédicas. En la segunda, aparecieron los primeros intentos creadores que anunciaron una nueva época, en la cual se formó el pensamiento occidental cristiano.
Es frecuente encontrar en los textos que el medioevo es un período de oscurantismo y estancamiento de las artes y de las ciencias. Esta tesis se ha difundido debido a que en términos generales, la cultura, la política, la ciencia y la filosofía, estuvieron sometidas durante la Edad Media a una hegemonía religiosa que con sus cánones específicos, identificaba al cristianismo con la verdad y por ende impedía el pluralismo ideológico y filosófico. Además, no permitía una conveniente diversidad de criterios para tratar los asuntos metodológicos y epistémicos.
El propio nombre de Edad Media, como otros muchos que se emplean para designar movimientos artísticos de este periodo, es una denominación peyorativa y descalificadora que inventaron los hombres del "Renacimiento" para designar lo que ellos consideraban una etapa oscura y de transición entre el gran mundo grecorromano y la recuperación del Clasicismo en los siglos XV y XVI. Los humanistas italianos de las últimas décadas del siglo XV acuñaron el término Edad Media, con expresiones como “media aetas” o “medium aevum”. El primero en utilizar el término Edad Media fue el obispo de Alesia, Giovanni Andrea dei Bussi, quien, en una carta fechada en 1469, hablaba de “sed mediae tempestatis tum veteris, tum recentiores usque ad nostra tempora”. El prelado se refería a una etapa situada entre dos momentos “brillantes” de la historia de la humanidad, los tiempos clásicos, por una parte, y la fase que los humanistas italianos protagonizaban, por otra, en la cual se buscaba el retorno al cultivo de las lenguas clásicas y, en general, de todos los valores propios de aquellos lejanos tiempos.
Esa etapa de la historia de la humanidad, o cuando menos de Europa y de su entorno, que abarcaba más de un milenio, pues se extendía entre las últimas fases del Imperio Romano y los años medios de la decimoquinta centuria, se caracterizaba, según los humanistas, por el brutal retroceso experimentado, sobre todo desde el punto de vista de las manifestaciones culturales. Los tiempos medios eran, por lo tanto, rotundamente negativos, pues en ellos predominaron la ignorancia y la barbarie. Así, el origen del concepto de Edad Media tiene una carga eminentemente peyorativa, al considerarla una especie de túnel de barbarie e incivilización en el cual la Humanidad habría entrado durante diez siglos, tras la caída de Roma y el renacer de las tradiciones latinas y griegas.
Al principio, la llamada Edad Media conoció una época de agitaciones políticas, económicas e intelectuales tras las invasiones bárbaras, el asentamiento de los reinos y la constitución y consolidación del Imperio, que se extendió desde el siglo VI al IX. Pero, también hubo una época de vida intelectual y artística muy fecunda, y con una intensidad sin igual (siglo XI hasta el XIV), gracias al desarrollo urbano, las universidades y el vigor de los profesores y corrientes de pensamiento.
En el Siglo XVI, los artistas denostaron al “arte gótico”, propio de la Edad Media, y afirmaron que “las edades medievales trajeron la destrucción del arte clásico y la decadencia”. Los protestantes terminaron sumándose a los detractores, al considerar que la Edad Media había encarnado una Iglesia lejana al cristianismo primitivo. Durante la Ilustración del Siglo XVIII, los intelectuales que defendían la preeminencia de la razón, sostuvieron que esa virtud estuvo “plenamente ausente” de la Europa del Medievo, en la cual predominó la más brutal irracionalidad. Los ilustrados presentaban a la Edad Media como una época en la que unas minorías, los llamados señores feudales (“señores de horca y cuchillo”), habían oprimido a la mayoría de la población. De ahí la conocida expresión “siervos de la gleba”, aplicada a la mayor parte del campesinado del Medioevo.
Con el Romanticismo hubo una visión favorable a la Edad Media. Surgió un movimiento de reivindicación de los monumentos del arte Gótico. Goethe cambió de modo de pensar y escribió un himno a la catedral de Estrasburgo. Para los románticos destacaba el impulso sentimental e intuitivo, lo emocional y pasional, los valores religiosos y éticos, sentido del misterio y de lo maravilloso. El poeta alemán Heinrich Heine expresó el atractivo que en su época se sentía por el Medioevo europeo: “Tenía la arquitectura de la Edad Media igual carácter que las otras artes, pues entonces todas las manifestaciones de la vida se armonizaban entre sí de una manera maravillosa... Cuando se examinan desde fuera esas catedrales góticas, esos edificios inmensos de forma tan fina, tan transparente, tan aérea, que parecen recortados imitando los encajes de Brabante en el mármol, sólo entonces se siente plenamente el poderío de aquellos tiempos que sabían agilizar la piedra, animarla con una vida de fantasmas y hacer expresara esa materia los impulsos del espiritualismo cristiano”.
Durante gran parte del siglo XIX, la arquitectura europea estuvo dominada por los movimientos historicistas neomedievales, como el neorrománico y especialmente el neogótico. En España, el periodo romántico de la arquitectura se ocupó del que se consideraba como único estilo artístico verdaderamente castizo español, el mudéjar, y se edificaron numerosos edificios neomudéjares e incluso en un resurgimiento de la arquitectura y ornamentación islámica andalusí.
El Romanticismo consideraba el mundo medieval como la fase de gestación y de consolidación de los países de Europa y su sentimiento de identidad nacional. Los nacionalistas resaltaban los fundamentos del espíritu de los pueblos. Debido al fenómeno del nacionalismo, estrechamente ligado a la consolidación de las naciones-estado, se volvió la mirada al pasado medieval, época en la que se pusieron sus cimientos. En el Medievo nacieron las naciones-estado, que se fortalecieron en las primeras décadas del siglo XIX, como en los casos de Francia o de Inglaterra. También querían tener en cuenta a las naciones sometidas a poderosos imperios, situación en la que se encontraban diversos pueblos eslavos, incorporados al imperio turco. Por otra parte Alemania, que no logró la unificación política hasta finales del Siglo XIX, “miraba con nostalgia, pero a la vez con orgullo”, a la Edad Media, período en el que su territorio fue el centro del Sacro Imperio Romano-Germánico, es decir, “la cabeza temporal de la Cristiandad”.

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Re: LA EDAD MEDIA, "UN INVENTO" HISTORIOGRÁFICO CAPÍTULO I

Mensaje  Admin el Mar Jul 29, 2008 1:17 pm


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